Domingo: para la mayoría de la gente es un día de resaca, de planes para disfrutar el finde, como por ejemplo tomarse unas cañas por el Rastro en Madrid, y descansar. Hoy para mí es un día raro, y no por que trabaje, que también, si no por que lo hago de noche. De 22h hasta las 8 de la mañana.

El previo.

Conozco a gente que ya ha trabajado de noches, incluyendo mis compañeros en éste curro, y de lo que me han ido contando, he deducido que lo mejor era no levantarme demasiado tarde (9:30 ó 10 como muy tarde) y luego echarme una buena siesta. Y eso hice: me levanté a las 10, hice mi día, y a las 15:30 me eché 4 horitas de siesta. Me levanté un poco desorientado, y más al ver que era ya de noche. Duchita, algo de cenar y al curro. En el camino, música animada: lo que sea con tal de que no decaiga el ánimo y me quede frito.

Comienza la jornada.

Son las 22h y ya estoy en mi puesto. Venía pensando que lo mejor sería tener un par de horas bastante ajetreadas para activarme.

Son las 00h y así ha sido: hemos tenido bastante lío, aunque puestos a pedir, hubiese preferido algo menos de ajetreo. Objetivo conseguido: hemos cambiado de día y estamos activos y animados. La charla con mi compi y con los de seguridad también ayuda. Se me ocurre dejar algo de trabajo pendiente para más adelante, por si estamos demasiado tranquilos.

Alrededor de las 2 empieza a tranquilizarse todo. Empiezo con el trabajo pendiente. Mi compi está intentando ver una peli en la PSP, pero desiste: yo creo que es demasiado “peligroso”, ¡jajaja!

Ya son más de las 4 y hemos pasado el ecuador de la noche. Hemos estado bastante entretenidos, pero ahora esto está decayendo. Es ahora cuando el sueño empieza a hacer su aparición. Intentaré salir a la calle, que ya empieza a notarse el frío y seguro que eso espabila.

Son las 6. Aquí no pasa nada y parece que no va a cambiar. Estas horas empiezan a hacerse difíciles pero los paseítos por la calle a la fresca ayudan a despejarse. Parece que vamos a poder salvar la noche sin problemas.

Ya dan las 8 de la mañana: el turno ha terminado. Alegra haber superado 10 horas de trabajo nocturno y estar aún espabilados. Ahora viene lo peor, el camino de vuelta.

La vuelta a casa.

¡Uf! Ésta está siendo la parte más difícil: sentado en el tren con calorcito y sin nada que hacer. La gente va de lunes, dormida y pensando en la larga semana que tienen por delante mientras yo estoy acabando la mía…Ahora empieza a costarme estar despierto. En cuanto llegue a casa me doy una ducha y a dormir.

La resaca.

Creo que me está saliendo bien: llego a casa, duchita relajante y a las 9.30 me acuesto. Duermo hasta las 15h, que me levanto a comer algo. Pensé que iba a estar más cansado, pero lo llevo bastante bien. Tanto que no necesito echarme una siesta y hago una tarde normal.

Este artículo va dedicado a todas las personas que trabajan de noche y a su gente que también lo padece.

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